Rancho Ariguaní

Foto: Fedegán FNG
- Con 5 décadas de historia, el Rancho Ariguaní pasó de ser una finca tradicional a un modelo de innovación, apoyo al pequeño ganadero y sostenibilidad ambiental. Desde Bosconia, impulsa el desarrollo del brahman gris y rojo con biotecnología de punta, mejorando los estándares de la ganadería colombiana.
En el municipio de Bosconia (Cesar), el Rancho Ariguaní constituye una historia de transformación ganadera.
Fundada desde hace más de 50 años, esta empresa familiar ha podido combinar la tradición con el conocimiento tecnológico para consolidarse como referente nacional en la producción de ganado brahman, tanto gris como rojo.
Con la dirección de Juan Manuel Valencia y el respaldo técnico del asesor agropecuario Hermes Solano, la finca le ha apostado a una ganadería de precisión, basada en el uso intensivo de biotecnología, un manejo sanitario riguroso y la sostenibilidad ambiental.
Uno de los pilares de esta transformación es el uso estratégico de herramientas biotecnológicas como la transferencia de embriones y la inseminación artificial a tiempo fijo. (Lea en CONtexto ganadero: Rancho Ariguaní deslumbra en la XIX Gira Técnica: 50 años de éxito ganadero que todos quieren replicar)
Explicó Juan Manuel Valencia que trabajaron año a año seleccionando las mejores donantes con semen de toros de alta genética, nacionales e importados.
Este trabajo ha permitido desarrollar vacas de características sobresalientes: buena estructura, excelente fenotipo y habilidad materna. Algunos ejemplares han tenido hasta 40 hijos gracias a los programas de transferencia, multiplicando su valor genético.
Para Hermes Solano, esta finca es como una “fábrica de vacas excepcionales”, con una base sólida desde las primeras importaciones de Estados Unidos.
Impacto en el ganadero:
Más allá del reconocimiento en exposiciones y pistas, Rancho Ariguaní ha generado un impacto en los medianos y pequeños productores de la región. Mediante la venta de toretes y novillas F1 cruzados con razas como simmental y pardo suizo, se han mejorado los hatos de muchos ganaderos locales.
Estos animales, con comportamiento eficiente a potrero, permiten aumentar la productividad en las condiciones tropicales. Además, la genética F1 también se ha orientado a la producción de leche en ganaderías comerciales, reforzando el genoma lechero basado en ganado puro de alta calidad.
Sostenibilidad y producción:
Otro frente notable es el manejo ambiental. Con 1.979 hectáreas la finca combina ganadería con palma africana, con un enfoque de conservación de pasturas y rotación de potreros.
Este modelo les permite tener una carga de 1,8 cabezas por hectárea al año, inclusive en las temporadas secas.
Afirmó Valencia que son conscientes del papel ambiental de la ganadería. Por ello, Rancho Ariguaní tiene certificaciones de hato libre de tuberculosis y brucelosis, buenas prácticas ganaderas, y en la actualidad está en proceso de obtener el Sello Ambiental Colombiano que es otorgado por Fedegán.
Con rendimientos de natalidad entre el 70% y el 75%, bancos de semen de toros campeones y organización dividida entre ganadería comercial y pura, Rancho Ariguaní se proyecta como modelo de gestión ganadera moderna.
Su éxito no solamente se mide en genética, sino también en cómo ha sabido integrar tradición, ciencia, sostenibilidad y desarrollo regional.
El capítulo completo de Rancho Ariguaní se puede encontrar en la Gira Virtual Ganadera 2025, que es publicada por Fedegán en sus redes sociales.
Fuente: Adaptado de CONtexto ganadeo. Autora: Melanny Orozco.
Lo invitamos a ver el siguiente video que muestra equipos de biotecnología reproductiva:
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