La caída de ceniza del volcán Puracé en cinco municipios del Cauca generó una alerta sanitaria y económica para el sector ganadero.
Fedegan estima unas pérdidas cercanas a $200 millones diarios por la afectación del ordeño de más de 64.000 bovinos, los cuales producen alrededor de 102.000 litros de leche por día en las zonas expuestas.
La estimación corresponde a Sotará Puracé, Popayán, Rosas y Timbío, donde se concentran más de 4.500 predios y cerca de 64.000 bovinos.
El jefe de Planeación y Estudios Económicos de Fedegan, Óscar Cubillos Pedraza, explicó que la cifra es resultado del cruce de reportes de las autoridades y el Comité de Ganaderos del Cauca sobre las zonas más vulnerables.
Los efectos:
La caída de ceniza cubre las praderas y contamina las fuentes de agua, afectando la alimentación y la sanidad del hato. Puracé y Popayán concentran el mayor acopio de leche y población bovina, mientras que en Timbío, Sotará y Rosas la producción depende especialmente de medianos y pequeños ganaderos de doble propósito.
Ante esta situación, el Comité de Ganaderos del Cauca activó un monitoreo constante de las unidades productivas. El gerente del gremio, Hernán Garcés Sandoval, solicitó respaldo institucional con alimento e insumos para los animales y advirtió sobre la necesidad de garantizar la cadena de recolección de leche.
La respuesta se articula con la Gobernación del Cauca, el ICA y las secretarías de Agricultura y Salud. Aunque no hay una orden de evacuación total, el sector se encuentra en alistamiento de emergencia.
Técnicos de Tecnigan recomiendan proteger ensilajes heno y concentrados, garantizar agua potable cubierta, lavar los pastos de corte y reforzar controles veterinarios, especialmente en los terneros. También plantean el disponer de cobertizos y cubrir los animales para disminuir su exposición a la ceniza.
El volcán Puracé conserva la atención de las autoridades, luego de que en los últimos días se registraron señales asociadas con movimiento de fluidos y emisiones de ceniza.
El Servicio Geológico Colombiano mantiene alerta naranja y continúa el monitoreo de la actividad en la cadena volcánica Los Coconucos.
Fuente: Adaptado de CONtexto ganadero. Autor: Xavier Becerra Silva.
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La caída de ceniza volcánica está amenazando la producción ganadera y el sustento de múltiples familias rurales en el Cauca. La médica veterinaria y zootecnista de la Subdirección de Salud y Bienestar Animal de Fedegán, María Eugenia Buitrago Guillén, detalla un protocolo para blindar a los hatos ante la caída de material volcánico.
Cuando un volcán entra en actividad, la atención del público se concentra en las vías, la calidad del aire y las comunidades. Sin embargo, en el campo, la ceniza plantea otro riesgo: la contaminación del agua y los pastos y la afectación de la salud digestiva y respiratoria de los bovinos.
De acuerdo con Buitrago, la ceniza contiene minerales y compuestos que contaminan los pastos y las fuentes de agua. Sin manejo oportuno, esto genera problemas respiratorios, digestivos y oculares en el ganado.
Alimento sin ceniza:
El primer riesgo se presenta en la alimentación. Los animales pueden ingerir pastos cubiertos de ceniza, lo que ocasiona desgaste dental, obstrucciones en el rumen y lesiones en la boca, que derivan en timpanismo inclusive mortal. Muchos bovinos, además, rechazan el consumo del alimento contaminado.
Recomienda Buitrago suministrar forrajes limpios, como ensilaje o heno, mientras las pasturas se limpian y se recuperan. Si la capa de ceniza es ligera, se puede retirar lavando o sacudiendo el forraje antes de suministrarlo a los animales.
Agua sin ceniza:
La ceniza también altera el pH, la composición química y la turbidez del agua almacenada en jagüeyes, tanques descubiertos o bebederos, lo que ocasiona rechazo del ganado y eleva los riesgos de deshidratación.
Fedegán recomienda cubrir los nacederos y los reservorios de agua, antes o durante la caída de ceniza, asear los recipientes expuestos y reabastecerse con agua limpia tan pronto sea posible.
Refugio bajo techo:
Una prolongada exposición a la ceniza también afecta los ojos, las vías respiratorias y hasta la piel de los bovinos. Entre las posibles consecuencias están neumonía por inhalación, irritación respiratoria, conjuntivitis, bronquitis y lesiones oculares.
Por ello, Buitrago recomienda mantener los animales bajo techo mientras dura la caída activa. Advierte, que la ceniza acumulada en las cubiertas se debe retirar con frecuencia (sobre todo si se humedece con lluvia), pues su peso puede hacer colapsar las estructuras.
De no ser posible tener estos techados, se puede como una alternativa mínima, la protección individual de los animales con costales o capas de tela sobre sus lomos.
Vigilancia del hato:
Buitrago también recomienda observar el comportamiento de los animales en los días posteriores al evento, puesto que algunas afecciones se manifiestan de manera tardía. Ante signos oculares, respiratorios o digestivos, se debe evaluar el ganado por un médico veterinario.
Si el agua y el alimento permanecen comprometidos por un periodo prolongado, Buitrago sugiere evaluar la movilización de los animales a zonas con mejores condiciones.
Para la especialista, agua protegida, alimento limpio, resguardo oportuno y monitoreo constante son claves para reducir los impactos de la ceniza sobre la producción.
Fuente: Adaptado de CONtextoganadero. Autor: Álvaro Quintana.
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Proteger fuentes hídricas, cosechar y almacenar el agua lluvia, y desarrollar fuentes de abastecimiento adicionales son las principales recomendaciones para disminuir el impacto de las sequías en las explotaciones ganaderas.
La llegada del fenómeno de El Niño es uno de los grandes desafíos para la ganadería colombiana. La reducción de las lluvias disminuye la disponibilidad de agua y forraje, aumenta el estrés calórico de los animales y compromete la productividad y la rentabilidad de las producciones pecuarias.
Por ello, una preparación anticipada es determinante para mitigar los efectos de una sequía prolongada.
La cartilla “Alternativas para enfrentar una sequía prolongada en la ganadería colombiana”, del Ministerio de Agricultura, Corpoica, la Federación Colombiana de Fedegán-FNG y CIPAV, indica que la respuesta no debe ser reactiva, sino preventiva, con acciones que permitan asegurar el recurso hídrico antes de que inicien los meses más secos.
En este sentido, la disponibilidad de agua se vuelve el primer aspecto que debe enfrentar cualquier productor.
Proteger primero el agua.
La primera recomendación es conservar las fuentes naturales presentes en los predios. Manantiales, nacimientos, ríos, quebradas, lagunas, esteros, embalses y pozos representan el patrimonio hídrico de una finca. Todos ellos requieren de un manejo adecuado para evitar su deterioro.
Explica el documento que el acceso directo del ganado a esos sitios favorece la contaminación del agua, disminuye la calidad del recurso disponible para los animales y acelera la degradación de las rondas hídricas.
Por ello, una medida muy efectiva consiste en cercar estas áreas, de preferencia con cercas vivas, así como instalar bebederos afuera de los cauces naturales.
La protección hídrica también contribuye a la conservación de la vegetación que regula el ciclo del agua y protege los suelos de la erosión.
La cartilla enfatiza en que las fuentes y los depósitos de agua se encuentran en las fincas ganaderas de diferentes formas. Su protección es un deber de todo ganadero y más en las épocas de sequía.
Además del beneficio ambiental, estas prácticas contribuyen a disminuir los problemas sanitarios relacionados con el consumo de agua contaminada y el deterioro de los reservorios por la circulación permanente de los animales.
Almacenar agua cuando aún llueve.
La segunda acción consiste en aprovechar precipitaciones disponibles mediante mecanismos de cosecha y almacenamiento de agua.
Aunque en un evento de El Niño disminuyen las lluvias, todavía se pueden presentar precipitaciones que, si se aprovechan, constituyen una reserva estratégica para los meses críticos.
Los expertos proponen construir jagüeyes, reservorios, lagos y microrepresas que almacenen el agua de la escorrentía.
Estas obras se deben ejecutar antes de que termine la temporada de lluvias para garantizar que se puedan llenar oportunamente.
El almacenamiento preventivo permite tener agua tanto para el ganado como para otras labores agrícolas dentro del predio.
Según explica la cartilla la cosecha de agua lluvia consiste en almacenar agua en lagos, jagüeyes, represas y tanques, entre otros, siendo una importante opción para la provisión de agua en las ganaderías.
Otra alternativa consiste en la recolección de agua lluvia de los techos de viviendas, establos y otras construcciones rurales mediante canaletas que lleven el líquido hacia recipientes de almacenamiento.
Nuevas fuentes de abastecimiento.
Como tercera estrategia se plantea complementar las reservas existentes con fuentes de agua adicionales. Dependiendo de las condiciones de cada zona, los productores pueden construir reservorios nuevos, aprovechar cuerpos de agua cercanos o acudir al bombeo desde pozos profundos.
En departamentos donde predominan vientos, como La Guajira, Cesar y parte de la región Caribe, la cartilla recomienda los molinos de viento para extraer agua de pozos artesianos y conducirla a tanques que abastecen los bebederos del ganado.
Diversificar el suministro reduce los riesgos de desabastecimiento cuando las fuentes tradicionales reducen su caudal.
El documento también destaca la importancia de conservar especies de árboles como el totumo, capaces de almacenar agua y producir frutos en los periodos secos, lo que significa un apoyo adicional para la hidratación y la alimentación de los animales.
Finalmente, la cartilla recuerda que hacerle frente al fenómeno de El Niño exige cambiar la manera de planificar la producción ganadera.
La prevención climática debe volverse una práctica permanente y no únicamente como respuesta cuando la sequía ya está instalada.
Fuente: Adaptado de CONtextoganadero. Autora: Angie Barbosa.
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Muchos ganaderos concentran sus esfuerzos en asegurar agua y almacenar forrajes. Especialistas advierten que tener una estrategia preventiva frente a las enfermedades es decisiva para reducir pérdidas económicas, proteger la productividad y enfrentar con éxito la próxima temporada seca.
“Comida, agua, sombra y un plan sanitario son los 4 pilares fundamentales para enfrentar un verano fuerte”. Mediante esta afirmación, el veterinario Ricardo Arenas, autor del Manual Práctico Ganadero de Fedegán, resume una realidad que adquiere especial importancia ante la llegada del fenómeno de El Niño.
Aunque generalmente las recomendaciones de preparación frente a la temporada seca se centran en garantizar reservas de alimento, bienestar animal y disponibilidad de agua, existe un componente que muchas veces queda relegado: el manejo sanitario del hato. Y no es un aspecto secundario.
La disminución de la oferta de forraje y agua aumenta el estrés calórico y metabólico de los bovinos, favorece la aparición de enfermedades y afecta su respuesta inmunológica que afectan la reproducción, la productividad y, en consecuencia, la rentabilidad del establecimiento ganadero.
Por ello, especialistas coinciden en que el plan sanitario no se debe improvisar cuando se tienen los primeros animales enfermos, sino diseñarse semanas o meses antes del inicio del verano.
La prevención comienza antes.
Como guía para los ganaderos, el capítulo 72 del Manual Práctico Ganadero aborda la prevención de enfermedades y la elaboración de un plan sanitario. Deja claro que este no se limita a cumplir un programa de vacunación. Por lo contrario, es un conjunto de medidas preventivas que se deben ajustar a las condiciones propias de cada explotación.
Arenas explica que, salvo las enfermedades que son de control oficial (como fiebre aftosa, rabia de origen silvestre y brucelosis bovina), las demás estrategias sanitarias deben construirse de forma individual. Señala que se debe tener en cuenta la región, la raza de los animales, el tipo de producción, las características de cada finca y siempre hacerlo de la mano de un médico veterinario.
El especialista recuerda, además, que un programa sanitario adecuado inicia desde los primeros días de vida del animal e incluye prácticas como la curación del ombligo, el suministro oportuno de calostro, la desparasitación, la vacunación y el seguimiento constante del estado sanitario del hato.
Aunque estos lineamientos se realizan inicialmente para la etapa de lactancia, el principio es aplicable en cualquier sistema productivo. Prevenir siempre es más efectivo y menos costoso que enfrentar una enfermedad ya establecida.
El verano prueba la salud.
Las altas temperaturas cambian el comportamiento sanitario de las fincas. Animales sometidos a estrés por calor, con restricciones de agua menos consumo de nutrientes presentan mayor vulnerabilidad frente a agentes infecciosos o enfermedades oportunistas.
Recordó Arenas que al tener menor oferta de alimento y agua, el animal no solamente es más vulnerable en su sistema inmunológico y se podrá enfermar más fácilmente, sino que una alta carga parasitaria, hará que su alimentación sea menos eficiente en el momento en que se requiere mayor eficiencia nutricional. De ahí que las desparasitación interna y externa de los animales es fundamental para enfrentar el verano.
En este contexto adquiere importancia el capítulo 144 del Manual Práctico Ganadero, sobre el saneamiento dentro de las Buenas Prácticas Ganaderas. En él se destaca que mantener condiciones adecuadas de desinfección limpieza y bioseguridad hacen parte de la estrategia para conservar la salud del hato y disminuir los riesgos sanitarios en los periodos críticos.
Mucho más que vacunas.
Para los especialistas, preparar los ensilajes sin fortalecer la sanidad del hato es equivalente a enfrentar el verano con una estrategia incompleta.
Un plan preventivo debe contener, además de los esquemas de vacunación y el control parasitario, asuntos como:
Evaluación periódica de la condición corporal.
Vigilancia epidemiológica del predio.
Revisión de fuentes de abastecimiento de agua.
Adecuado manejo de medicamentos veterinarios.
Acompañamiento constante del médico veterinario
Cada uno de estos aspectos contribuye a reducir la ocurrencia de brotes sanitarios cuando las condiciones ambientales aumentan el riesgo para los animales.
Con un fenómeno de El Niño que se podría extender durante varios meses, es claro el mensaje de los expertos. Garantizar agua, alimento y sombra seguirá siendo indispensable, pero proteger la salud del hato con un plan sanitario ganadero oportuno puede establecer la diferencia entre superar el período seco con estabilidad productiva o asumir pérdidas económicas que, en muchos casos, se pudieron evitar mediante la prevención.
Fuente: Adaptado de CONtextoganadero. Por: Neife Castro.
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Ante los recientes reportes sobre el fenómeno de El Niño en Colombia, la Asociación Colombiana de Semillas y Biotecnología (Acosemillas) y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), han emitido un llamado de urgencia a los productores de cultivos como arroz, maíz, papa, soya, verduras, frutales y pastos por la reducción de lluvias y altas temperaturas. Invitan a los agricultores a mitigar riesgos mediante la conservación de suelos, la planificación técnica y el uso estricto de insumos legales.
La primera recomendación de las autoridades se soporta en la importancia de utilizar semillas certificadas.
Paula Andrea Cepeda, gerente de ICA y Leonardo Ariza Ramírez, gerente de Acosemillas, enfatizaron que utilizar solamente semillas autorizadas con registros oficiales garantiza la inversión y conserva la seguridad alimentaria,
Estos materiales tienen procesos de investigación que comprueban su alta pureza, disminución en el impacto de la escasez de agua y excelentes tasas de germinación durante el establecimiento de los cultivos, evitando improvisaciones frente a la severidad del clima.
Así mismo, el ICA aconseja a los productores establecer prácticas agroecológicas como los policultivos para el control de plagas, ajustar las densidades de cultivo para reducir la evaporación y mantener las coberturas vegetales, muertas o vivas, para retardar la pérdida de humedad en los suelos.
Además, se resalta la importancia de asegurar una adecuada nutrición vegetal complementada con estimulantes que les ayuden a las plantas a resistir la escasez de agua.
Al mismo tiempo insta a los agrónomos y comités regionales a monitoreas activamente las mesas agroclimáticas.
Finalmente, ambos organismos concluyen que la adopción de semillas con respaldo legal y el manejo técnico de los suelos constituyen una estrategia no solamente inmediata frente a las sequías, sino de largo plazo para conservar la competitividad agrícola y la economía rural.
Fuente:
Adaptado de Agronegocios de La República. Autora: Natalia Albor Rojas.
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Ante la probabilidad de un fenómeno de El Niño durante el segundo semestre del presente año, expertos advierten que aún hay tiempo para almacenar forrajes y hacerle frente a la sequía. Sin embargo, el tiempo para cultivos nuevos está casi agotado. La recomendación es aprovechar los materiales que están disponibles en las fincas.
En las últimas semanas se han intensificado las alertas sobre la llegada de un fenómeno de El Niño. El Ideam elevó la probabilidad de consolidación del evento climático y advirtió sobre posibles temperaturas más altas de lo normal, la reducción de lluvias y un mayor riesgo de incendios forestales en diferentes regiones del país.
Con este panorama, una pregunta se presenta entre miles de ganaderos: ¿aún es posible prepararse mediante la elaboración de silo para ganado?
Para Germán García, zootecnista, especialista en nutrición de rumiantes y experto en ensilaje, la respuesta es positiva, aunque con una clara advertencia: el tiempo disponible es cada vez menor.
Aprovechar lo que ya existe:
Según García, la ventana para tener nuevos cultivos destinados exclusivamente al ensilaje ya está prácticamente cerrada por la incertidumbre climática y la reducción de las lluvias esperadas para los próximos meses.
Afirmó el experto que estamos a tiempo, pero un poco tarde, para empezar el almacenamiento de comida.
Explicó el especialista que, en este momento, la estrategia más viable es aprovechar los cultivos de maíz, avena, sorgo o alfalfa que ya están sembrados y próximos a llegar al estado óptimo de cosecha.
También recomienda recurrir a materiales disponibles en las fincas, como pastos de corte cuba 22, elefante morado, así como praderas de estrella india y mombasa, que pueden generar volúmenes importantes de forraje para conservar.
Según el experto, una hectárea de mombasa bien manejada puede producir 40 toneladas de forraje por corte, suficiente para ayudar a productores pequeños a superar varios meses de escasez.
Las advertencias climáticas concuerdan con esta recomendación. El Ideam espera mayor recurrencia de días secos y lluvias inferiores a los promedios históricos en amplias regiones del país, especialmente en las zonas Caribe, Andina y Pacífica.
El silo para ganado como seguro alimentario:
Más allá de la actual coyuntura, García sostiene que almacenar alimento no debe ser una medida excepcional, sino un hábito permanente de cualquier ganadería.
Explicó que, inclusive, sistemas de pastoreo muy eficientes se pueden ver seriamente afectados en periodos de sequía prolongados. Cuando los veranos se extienden por varias semanas, la calidad y disponibilidad de los pastos disminuyen mucho, afectando el desempeño productivo de los animales.
Además, recordó que en los periodos secos los forrajes se envejecen, pierden digestibilidad y se aumentan los riesgos de incendios.
La necesidad de anticiparse tiene aún más importancia puesto que organismos internacionales estiman una probabilidad del 80% de ocurrencia de El Niño entre junio y agosto, con posibilidad de prolongarse hasta finales del año.
Con las proyecciones climáticas orientadas hacia meses más secos y elevadas temperaturas, es claro el mensaje del especialista: quienes tengan aún forrajes disponibles para cosechar deben actuar cuanto antes.
Todavía existe el tiempo para prepararse. Pero cada día que pasa reduce las alternativas para enfrentar el próximo verano con éxito.
Silo para ganado.
Fuente: Adaptado de CONtexto ganadero. Autora: Angie Barbosa.
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Expertos hacen recomendaciones a los ganaderos para anticiparse con suplementación, sistemas de conservación de forrajes y eficiente manejo de pasturas. El ensilaje, la fertilización estratégica y la arborización aparecen como herramientas fundamentales.
La llegada del fenómeno de El Niño vuelve a tener en alerta al sector ganadero de Colombia. Altas temperaturas, reducción de lluvias y deterioro de pasturas amenazan la alimentación de los animales y la producción de leche y carne.
Con este panorama, la clave se encuentra en la preparación anticipada y el aprovechamiento de los meses de lluvias para conservar alimento.
El médico veterinario zootecnista, coordinador nacional del proyecto de mejoramiento genético del Fondo Nacional del Ganado (FNG), Diego Sánchez, explicó que hay mecanismos accesibles y sencillos para que los ganaderos enfrenten los periodos de sequías sin poner en riesgo la sostenibilidad de las fincas.
Afirmó el experto que el tiempo de lluvias que tenemos todavía es preciso para empezar a tomar medidas de conservación. Insistió en que el almacenamiento de forrajes puede marcar la diferencia entre mantener bien el hato o tener importantes pérdidas durante el verano.
Reservas de alimentos:
Una de las principales recomendaciones es el ensilaje. Es una técnica basada en almacenar forrajes bajo condiciones anaeróbicas para conservar las propiedades nutricionales.
De acuerdo con Sánchez, el procedimiento se puede realizar con maíz, sorgo o pastos de corte y no requiere de grandes inversiones en maquinaria.
Explicó el especialista que, una vez el cultivo alcanza su punto de maduración óptimo, el material se corta y se almacena eliminándole la mayor cantidad posible de aire. Esto se puede hacer en canecas, bolsas plásticas o estructuras tipo bunker. Señaló Sánchez que luego de 30 días ya estará listo para el consumo.
Otra alternativa es la deshidratación de forrajes, conocida como la henificación. Consiste este método en reducirle al pasto hasta el 90% de la humedad para almacenarlo en forma de fardos y evitar la aparición de hongos.
Destacó que muchos productores consideran que estas prácticas son costosas o complejas, cuando en realidad se pueden implementar con herramientas básicas. Indicó que no hay que tener maquinaria especializada, pues basta con un machete o una máquina para picar pasto.
Además, recomienda aprovechar cultivos como el maíz o el sorgo, por sus aportes energéticos gracias al contenido de grano. También sugiere fertilizar los pastos de corte estratégicamente para acelerar su crecimiento e incrementar la producción de biomasa.
Suplementación y árboles:
Más allá del almacenamiento de forrajes, Sánchez advierte que la suplementación será muy importante para hacer frente a la escasez de alimento. En ese sentido, recomienda aprovechar subproductos agrícolas disponibles en cada zona, como harina de arroz, palmiste y concentrados fibrosos.
Aseguró que con 1 o 2 kilos por animal día, la idea es poder superar esta dura época que se avecina.
Explicó el especialista que las sales proteinadas también tienen un papel fundamental, puesto que mejoran la eficiencia digestiva del ganado, optimizando el aprovechamiento de los nutrientes disponibles.
Comentó que lo que se hace es optimizar para que el animal, con pequeñas cantidades, sea capaz de tener lo básico para el mantenimiento de sus funciones.
Otra de las recomendaciones que gana relevancia frente a eventos climáticos extremos es la arborización de los predios. Árboles como matarratón, leucaena, totumo y guásimo ofrecen sombra y alimento en épocas críticas por sus raíces profundas y su capacidad de producir follajes aún en condiciones de sequía.
Agregó el experto que, en muchas regiones, los frutos también se pueden utilizar como suplemento nutricional, reduciendo la presión sobre las pasturas.
Menos animales, más eficiencia:
La fertilización estratégica también aparece como una herramienta esencial para prepararse antes de la disminución de las lluvias. Sánchez recomienda aplicar fertilizantes ricos en nitrógeno, potasio y fósforo mientras haya humedad en los suelos, especialmente en aquellas regiones donde aún hay buena pluviosidad.
También destacó la utilización de abonos orgánicos y microorganismos benéficos para aumentar la producción de forraje y mejorar la disponibilidad de nutrientes.
Sin embargo, insistió en que la preparación no solamente depende de producir más alimento, sino de administrar bien la carga animal. En este punto, recomienda hacer descartes de animales de avanzada edad o poco productivos para reducir la presión sobre las pasturas.
Explicó que hay que descargar la finca para que haya menos animales y menor demanda de forraje.
En los sistemas de ceba, aconseja acelerar la salida de lotes al mercado mediante la suplementación para liberar espacio y reducir costos de alimentación durante la sequía.
Concluyó Sánchez que la anticipación será la principal herramienta para hacer frente a El Niño y minimizar las pérdidas.
Fuente: Adaptado de CONtexto ganadeo. Autora: Angie Barbosa.
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Ante la llegada del Fenómeno de El Niño, caracterizado por el calentamiento de las aguas del océano Pacífico, alterando el clima en el mundo, la preocupación por las posibles sequías prolongadas y el déficit de agua ha puesto sobre la mesa la conversación sobre soluciones tecnológicas innovadoras.
Este evento climático suele disminuir drásticamente las lluvias en diferentes regiones, afectando gravemente la agricultura, la generación de energía y el suministro de agua potable.
En este escenario, la siembra de nubes aparece como alternativa estratégica que buscan los gobiernos para enfrentar los efectos de la escasez del agua y asegurar la resiliencia de los ecosistemas y las economías frente a las posibles anomalías climáticas que se avecinan.
La técnica de siembra de nubes consiste en intervenir el proceso de formación de precipitaciones mediante la dispersión de algunas sustancias químicas, generalmente el yoduro de plata, en las formaciones nubosas. El objetivo es que las partículas de yodo actúen como núcleos de condensación, facilitando que se agrupen las gotas de agua, ganen peso y caigan en forma de lluvia o nieve.
El procedimiento se realiza por medio de aviones, cohetes y drones. Estos inyectan las sustancias en nubes que están entre 2.000 y 4.000 metros de altura, logrando resultados en tiempos de 15 a 30 minutos. No obstante, no reemplaza los ciclos naturales, lo que hace es acelerarlos o potenciarlos en tiempos donde la demanda de agua es grave.
Actualmente, más de 50 países aplican esta tecnología para combatir las sequías. China lidera la lista al tener el programa más grande del mundo, utilizándolo inclusive para reducir la contaminación o mejorar el clima durante eventos importantes. Por su parte, Emiratos Árabes Unidos realizan múltiples vuelos anuales en una de las zonas más áridas del planeta, empleando drones con descargas eléctricas para fusionar las gotas sin químicos. Otros países como India y Arabia Saudita han lanzado programas para desacelerar la desertificación y compensar monzones débiles. Por su parte, en Tailandia se mantiene uno de los más antiguos programas del mundo, vigente desde 1955.
A pesar de sus múltiples beneficios, la lluvia artificial no está libre de debates. Expertos consideran que, pese a que contribuyen a reducir el granizo o controlar incendios forestales, existen dudas ambientales y éticas sobre lo que conlleva modificar el clima intencionalmente. Existe la preocupación que al aumentar las precipitaciones en una zona, se pueda privar de humedad en territorios vecinos, ocasionando posibles tensiones geopolíticas.
Por ello, la comunidad científica sigue estudiando los efectos de esta tecnología a largo plazo, que se posiciona como una de las respuestas más arraigadas frente al cambio climático y los desafíos del fenómeno de El Niño.
Fuente: Adaptado de Agronegocios de La República. Autora: Natalia Albor Rojas.
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El médico veterinario Hernando Barahona advierte que la sombra no es un lujo, por lo contrario, es un factor determinante para la producción bovina: mejora el peso, la leche y la reproducción, al tiempo que genera bienestar animal.
Para lechería, carne o reproducción es vital la sombra que brinda bienestar para el ganado, pero es más importante aún para el productor.
Afirmando esto, Hernando Barahona resume uno de los aspectos más desestimados en los sistemas ganaderos: el adecuado acceso a sombra.
En medio de temperaturas más altas cada vez y exigentes condiciones climáticas, garantizar espacios sombreados dejó de ser un complemento, convirtiéndose en un componente esencial de los sistemas productivos. La experiencia en campo y la evidencia técnica muestran que impacta directamente en la reproducción, la productividad y la salud del ganado.
Menos calor, más producción:
El mayor enemigo silencioso del ganado es el estrés calórico. Cuando permanecen expuestos a radiación solar directa durante periodos largos, su organismo entra en estado dedesequilibrio que afecta diferentes funciones.
Según lo explica Barahona: Un ambiente con sombra, bajo el árbol, disminuye hasta 4 o 5 grados la temperatura. Esto hace un importante ambiente para que el animal tenga bien su homeostasis térmica y al mismo tiempo su regulación fisiológica para prevenir el estrés calórico.
Ese descenso en la temperatura no es un dato menor. Por ejemplo, en sistemas lecheros, se traduce en una mejora directa en la producción. Asegura el experto que vacas en un sistema silvopastoril o en un sistema de sombra aumentan 1, 2 o 3 litros de leche.
También se refleja el impacto en la eficiencia del animal. Bajo adecuadas condiciones térmicas, el bovino reduce el gasto energético innecesario, aprovecha mejor el alimento y mantiene el metabolismo más estable. En contraste, el excesivo calor obliga al animal a destinar energía para regular su temperatura, reduciendo su rendimiento productivo.
Más carne, mejor reproducción:
Los beneficios de la sombra no están limitados a la producción de leche. En los sistemas de carne, el efecto es igual de contundente.
Señala Barahona que animales bajo la sombra tienen una mayor conversión alimenticia, producción de proteína y ganancia de peso. Es decir, no solamente comen mejor, sino que transforman el alimento de forma más eficiente.
Pero uno de los impactos más grandes está en la reproducción. El estrés calórico interfiere los ciclos reproductivos, afecta la preñez y disminuye las tasas de fertilidad. Según el, animales con sistemas de sombra tiene mayores tasas de preñez puesto que el estrés calórico afecta muchísimo los procesos.
Este punto es clave para la sostenibilidad de los proyectos ganaderos. Menores tasas de reproducción implican más tiempo entre ciclos, mayores costos y en consecuencia menor rentabilidad.
Por ello, los sistemas silvopastoriles, que integran pasturas, árboles y ganado, han tomado fuerza en los últimos años. No solo aportan sombra, sino que además contribuyen al bienestar animal, la adaptación al cambio climático y la conservación del suelo.
La conclusión es clara: ignorar la importancia de la sombra puede resultar caro. En cambio, buscar la forma de Incorporarla, mejora la calidad de vida de los animales, lo que se refleja en el bolsillo del productor.
Fuente: Adaptado de CONtexto ganadero. Por: Neife Castro.
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En el marco del Día de la Tierra, el que se conmemora el 22 de abril de cada año, expertos destacan el papel que tiene la ganadería como una aliada del medio ambiente, siempre que se realice con principios agroecológicos y prácticas regenerativas.
En el Día de la Tierra, la controversia sobre el impacto ambiental de la ganadería vuelve a ser el centro del debate. Sin embargo, desde el sector productivo se insiste en que esta actividad, lejos de constituir un problema, puede ser parte de la solución frente al cambio climático si se establecen modelos sostenibles.
Para, el director ejecutivo del Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria, Enrique Murgueitio, la clave está en comprender la relación entre naturaleza, producción y bienestar.
Una visión integral:
Explicó el experto que la ganadería tiene un papel más amplio del que se suele reconocer. Motor de desarrollo y equilibrio ambiental son, de acuerdo con él, 2 de sus principales aportes cuando se gestiona de forma correcta.
Según dijo, la ganadería puede ser motor de desarrollo económico y de bienestar, aportando al medio ambiente. Afirma que se ha exagerado la discusión sobre emisiones de metano de los rumiantes, que realmente provienen de un proceso natural: la digestión de fibras que los seres humanos no pueden transformar.
También destacó Murgueitio la capacidad única de los rumiantes para convertir recursos fibrosos en alimento, en un proceso conectado con ecosistemas del suelo. En este sentido, recalcó la importancia del enfoque de una sola salud, en la que interactúan suelos, plantas, animales y humanos.
Más allá del metano:
Sobre las emisiones, aseguró el directivo que es necesario colocarlas en contexto. Ciclo corto y balance natural son conceptos no negociables en la discusión.
Explicó que las emisiones de metano son propias de la digestión anaeróbica, pero su impacto se ha sobredimensionado. Se trata de un gas con ciclo corto en la atmósfera, alrededor de 10 años, y que se puede compensar mediante praderas diversas, árboles y sistemas radiculares activos.
En contraste, advirtió que sectores como el energético, la industria y el transporte tienen dificultades mayores para compensar sus impactos ambientales. Inclusive, indicó que la ganadería puede contribuir a equilibrar las emisiones a nivel regional y global.
El camino a seguir:
Desde hace varios años, el gremio del ganado ha impulsado modelos productivos con base en principios agroecológicos. La ganadería regenerativa y los sistemas silvopastoriles son hoy parte de esta transformación.
Afirmó que el sector ganadero le ha apostado a implementar sistemas basados en principios agroecológicos, como en los silvopastoriles, que integran árboles en la producción. Esto permite evolucionar hacia modelos más sostenibles y regenerativos.
Además, se refirió a prácticas como el pastoreo intensivo en cortos periodos con largos intervalos de descanso, que favorece la recuperación de los suelos y disminuye el uso de los agroquímicos. Para Murgueitio, el reto es multiplicar estas iniciativas en todo el país.
El llamado también contempla frenar el crecimiento de la frontera agropecuaria y proteger los ecosistemas estratégicos. En paralelo, reiteró la necesidad de articular los esfuerzos entre gobiernos, productores, empresas y consumidores.
Finalmente, dejó un mensaje claro para el sector en el marco del Día de la Tierra: proteger el aguay cuidar el suelo son las bases de una ganadería sostenible.